La intención del arma

Nunca tuvo vocación militar; le gustaban en cambio las máquinas. A veces le parecía que estaban dotadas de alma propia. Pensaba con admiración en el ingenio que las había imaginado y diseñado, en la calidad del material, en el acabado; en la sutileza de los mecanismos perfectamente engrasados.

Le alistaron a la fuerza. Pronto descubrió que sostener el fusil entre las manos, dispararlo, desmontar y limpiar sus piezas, producía en él muchas sensaciones placenteras: era un arma tan ergonómica, tan poderosa, tan definitiva…

El día que tuvo que disparar contra aquella gente, fue (no supo muy bien si para él o para el fusil), la culminación de un anhelo y una realización.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s