Mis manos.

A mis verdugos ya no les guardo rencor; ahora su recuerdo solo me produce cansancio y tristeza. No siempre fue así. Durante años tuve que vivir con una sensación de ahogo, de rabia y de humillación que me acompañaba siempre. Era como si, al cortarme las manos, me hubiesen cercenado también la capacidad para el amor y la alegría. Si algo bueno o agradable me distraía, era por poco tiempo; en seguida la visión de mis muñones me sumergía de nuevo en un rencor obsesivo, prolongando mi tortura en el tiempo.

Una tarde soñé que estaba muerto. Mi espíritu despertaba poco a poco a una luz desconocida y a una nueva conciencia, hasta hallarse en un lugar placido en el que pude sentir paz después de mucho tiempo. ¡Cómo explicar la dicha que experimenté al contemplar de nuevo mis manos…! porque mi ser estaba otra vez integro. Todo me había sido restituido, también la inocencia y la alegría, y mi alma y mi cuerpo eran hermosos e invulnerables.

Cuando desperté, se habían disipado totalmente la amargura y los deseos de venganza. Desde entonces, siempre que contemplo mis muñones, tengo presente que las cosas de  este  mundo no son sino ilusión y espejismo. Durante mucho tiempo viví con la creencia de haber quedado manco, al igual que mis torturadores están en el engaño de haberme mutilado.

Advertisements

2 thoughts on “Mis manos.

  1. Te felicito por el blog Andrés, en especial este relato de Manos me ha tocado mucho…
    Lo iré visitando para que me siga sorprendiendo.
    Un beso.

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s